viernes, 15 de marzo de 2013

Capítulo 22


Vale, ya está. ¡Aquí tenéis el capítulo 22! Me ha costado, pero lo he escrito. Para vuestra información, también tengo el capítulo 23, que publicaré dentro de poco :) ¿Y sabéis qué? No os interesará, pero he aprobado todas las asignaturas ^^ Yo, como soy de Valencia, he acabado el trimestre HOY, día viernes 15; vosotros tendréis clase la semana que viene, y yo no, así que aprovecharé estos cinco días de fiestas para escribir todo lo que pueda.
¡Y ahora sí! El capi :3

P.D: Lo he hecho bastante largo, así que no os quejéis, ¡porque sé seguro que os encantará! Disfrutadlo.

Un beso,
              Noelia :D





Me despierto chillando, aterrada. Tengo la piel pegajosa del sudor y la respiración entrecortada.
Mamá abre la puerta rápido y viene corriendo hacia a mí. Me abraza, meciéndome suavemente, como cuando era pequeña y tenía una pesadilla.
- Ssshhh... Tranquila, cielo - me tranquiliza -. Ya ha pasado... Sólo era una pesadilla...
Le cojo fuertemente de la mano, aferrándome a la realidad.
- Vuelve a dormir, ¿vale? - continúa, soltándome y mirándome a los ojos -. Estás a salvo.
- No puedo. No quiero que vuelvan a ocupar mi mente las pesadillas... Tengo miedo.
Me da un beso en la frente, y dice:
- Está bien, acompáñame.
Bajamos juntas las escaleras, y miro el reloj de la pared de enfrente; son las ocho y cuarto.
- Papá está en la panadería, ¿verdad? - le pregunto.
- Sí, se fue a las seis.
Entramos en la cocina y me siento en la mesa, con los codos clavados y sujetándome la cabeza. Mamá me prepara un vaso de chocolate caliente y me da un trozo de pan. Empiezo a cortarlo en trocitos y a mojarlos en el líquido espeso, y me lo llevo a la boca. Me encanta el pan con chocolate, al igual que mi padre.
Mamá se pone a mi lado y hace lo mismo que yo. Comer estos dos alimentos juntos se ha convertido en una rutina.
Le dedico una sonrisa, y veo una gota de chocolate en la punta de su nariz. Río fuertemente, y ella hace lo mismo. El chocolate me resbala por la barbilla, y me lo limpio con una servilleta. Ojalá tuviera más momentos locos y raros con mi madre.
- Echaré de menos esto... - comento, mirando a todos lados.
- Bueno, estaremos a dos casas de distancia, así que podrás visitarnos.
- Claro, siempre que pueda.
Y es cierto. Dentro de poco me darán una casa aquí, para mí sola, en la Aldea de los Vencedores. Aunque no estaré sola, Caleb vivirá con nosotros dos. O eso espero... Todavía no se lo he dicho. ¿Me dirá que sí? ¿O que no?
- ¿Qué pasa? ¿Por qué pones esa cara? - me pregunta Katniss.
- Estaba pensando... en lo que te he dicho antes.
- ¿Y...?
- Tal vez esté sola; que estemos solos, sin Caleb - respondo, con un suspiro.
- ¿Por qué piensas eso?
- No sé, mamá. A lo mejor es muy pronto y... - Pero me quedo callada cuando veo su ceja izquierda levantada -. ¿Qué
- Dandi, cariño, él no te va a negar vivir contigo porque sea muy pronto; estáis esperando un bebé.
- Bueno, es cierto, pero...
- No hay peros que valgan. Nunca he visto a un chico tan enamorado de alguien como Caleb, a parte de tu padre. Así que no le des más vueltas, porque sabes que jamás os dejará solos - Me dedica una sonrisa tranquilizadora -. Todo saldrá bien.
Asiento con la cabeza. y no decimos nada más.
Nos levantamos de la mesa y la recogemos. Cuando salimos de la habitación, nos encontramos con Lain. Se restriega los ojos y bosteza.
- Buenos días, cielo - le dice mamá, acariciándole la mejilla -. ¿Quieres desayunar?
Lain asiente y mamá y él entran de nuevo en la cocina.
Yo subo a mi habitación, para arreglarme. Revuelvo mi armario buscando algo que ponerme. Hace tanto tiempo que no visto mi propia ropa... Le dije a Weddell que me enviara la ropa del Capitolio, porque todo lo que diseñó para mí me encantó.
Me decanto por un vestido que me llega hasta los muslos, con la parte superior de encaje de color blanco y la falda es de vuelo, de color azul turquesa.. Me pongo unas sandalias de color blanco y me dejo mi lacio pelo oscuro suelto, haciéndome dos trencitas a los lados de la cabeza, y las ato detrás con un gancho.
Bajo otra vez y veo a mi madre y a mi hermano pequeño en la entrada, vestidos con ropa de caza. Mamá parece más joven con la trenza y la ropa, y eso que ya tiene los cuarenta y ocho recién cumplidos. Pero la edad no le afecta, sigue igual de hermosa como siempre lo ha sido.
- ¿Os vais a cazar? - les pregunto.
- Sí - contesta mamá -. Creo que deberíamos irnos ya, es tarde.
- Si son las nueve...
- Se necesita tiempo y paciencia si quieres obtener una buena presa - añade Lain, asintiendo con la cabeza.
- ¿Y tú dónde vas? - Mamá pone los brazos en jarras, con las manos apoyadas en las caderas.
- A la panadería, a estar una rato con papá. Después iré a por Caleb, y juntos nos pasaremos  ver a la abuela. Vive en lo que antes era la Veta, ¿no? En vuestra antigua casa.
Ella solamente asiente con la cabeza, y hace una mueca triste, aunque creo que esto último lo ha hecho sin darse cuenta.
Hace un día buenísimo. Andamos en silencio hasta la Pradera, donde me despido de los dos mientras los veo meterse por el hueco que hay para entrar al bosque, y retomo mi marcha hacia el centro de la ciudad. No está muy lejos, el Distrito 12 ha cambiado mucho desde que papá y mamá eran jóvenes.
Abro la puerta de la panadería, y me sorprendo al ver a tantos clientes. Es pronto, los habitantes de este distrito son todos muy madrugadores.
- ¡Hola, papá! - le saludo, con una gran sonrisa.
- Hola, cariño.¿Qué haces aquí? - me pregunta, sin dejar de amasar el pan para luego meterlo en el horno.
- Pues... hablar contigo. Te ayudo, y así acabamos antes, ¿de acuerdo? - Él asiente y me dedica una sonrisa de agradecimiento.
Atiendo a los clientes, y me sorprendo de nuevo al oír las palabras salir de la boca de todos. "Enhorabuena, por tu victoria y por tu embarazo", "Me alegro mucho de que salieras viva de allí, niña", "¡Que alegría verte! Seguro que tu bebé es tan hermoso como tú".
Cuando ya no queda nadie, le cuento a mi padre lo mismo que a mamá. pero la respuesta no varía: Caleb no me dejará justo ahora que estoy embarazada.
Cuando veo que es tarde, me despido de mi maravilloso padre y me encamino a casa de Caleb.
Llamo a la puerta, y me recibe con una amplia sonrisa, con sus ojos ambarinos brillantes. Me coge de la cintura y me da un dulce beso. Si es que este chico me encanta cada día más...
- Iba a ir ahora mismo a tu casa - me dice, sin soltarme y con los labios pegados a mi pelo.
- Pues ya me he adelantado yo. ¿Ibas a hacer algo, aparte de ir a buscarme? - le pregunto.
- No. ¿Por qué? ¿Dónde quieres que vayamos?
- A casa de mi abuela. Hace años que no la veo, y hace poco que volví del Capitolio - Un escalofrío me recorre todo el cuerpo, al acordarme de mi estancia allí y de los Juegos. Pero ahora estoy entre los brazos de mi novio, y nada me pasará -, así que quiero ir a visitarla.
- Claro, vamos - Me coge de la mano y nos dirigimos a casa de mi abuela.
No está lejos de la casa de Caleb, por lo que llegamos enseguida.
- Dandelion, cariño, que alegría verte - dice, después de abrir la puerta y verme. Me abraza y algunas lágrimas caen de sus ojos azules, como los míos.
A mí también se me escapan algunas,es inevitable.
- Hola, abuela. Yo también me alegro de verte.
- Hola, Caleb - le dice a mi novio, dándole otro abrazo -. Es un gusto verte de nuevo.
- Igualmente, Sra. Everdeen.
Mi abuela me sonríe, y se aparta de la puerta.
- Pasad, vamos. Estáis en vuestra propia casa.
Caleb no me suelta de la mano en ningún momento. Nos sentamos en los sillones que hay en el pequeño salón, y nos trae té helado.
- ¿Cómo estás? - me pregunta.
- Bien, aunque engordando poco a poco; pero muy, muy feliz.
Caleb pone nuestras manos entrelazadas sobre mi vientre, y me da un beso en la sien derecha. Mi abuela, al ver ese gesto de cariño entre los dos, sonríe con ternura.
- Dandelion, ya sabes que te voy a ayudar en todo lo que necesites, ¿sí? - Yo asiento levemente con la cabeza.
- Estoy deseando tenerle entre mis brazos... - añado, con un hilo de voz.
- Te pareces tanto a tu padre en ese aspecto... La cara qye puso Katniss cuando se enteró de que te tenía dentro fue un poema - La abuela suelta una carcajada, y pregunto:
- Pero tú estabas en el Distrito 4, viniste cuando nací, y luego te marchaste de nuevo. ¿Cómo sabes la reacción que tuvo mi madre?
Ella ríe, y responde:
- Porque Peeta lo pintó.
- ¿¡Qué!? ¿Todavía tiene el cuadro?
- Por desgracia, no - Jo, qué pena. Las caras que pone mi madre siempre son para recordar -. Katniss le obligó a tu padre a deshacerse de él. Pero conservó el que mostraba cómo te sostenía con dulzura entre sus brazos.
- Sí - contesto, con una media sonrisa -, lo he visto millones de veces.
Seguimos hablando toda la mañana, incluso nos quedamos a comer allí. Mi abuela ya ha superado la muerte de su hija pequeña Prim, aunque claro, cada vez que algo la recuerda a ella llora y siente un vacío en el estómago. A mi madre le pasa lo mismo, pero tiene a papá para consolarla.
A las tres y media salimos de allí, y nos dirigimos a la Pradera. Miro a Caleb, y sus ojos transmiten felicidad.
- ¿Vamos al bosque? - le pregunto. No habrá nadie, mamá y Lain ya estarán en casa.
Se lo piensa un ratito, pero al final asiente.
Entramos por el hueco, como siempre lo hemos hecho, cuando veníamos a entrenar para los Juegos. Primero compruebo si está electrificada, pero no. Aunque los Juegos del Hambre hayan vuelto, y con ellos los duros Agentes de la Paz, la valla está tan destrozada que si quieren electrificarla, tendrán que cambiarla por otra nueva.
Cuando ya estamos dentro, caminamos por el terreno rocoso hasta llegar al pequeño prado donde está el lago. Aquí nadaba de pequeña con mi hermano.
Cojo por el camino el arco de mamá, por si acaso nos encontramos con algo peligroso. Ando con cuidado para no romperme las sandalias, aunque Caleb me tiene sujeta por la cintura y casi es como si flotara.
Me tumbo sobre la hierba, con Caleb a mi lado. Entrelaza nuestros dedos y empieza a acariciarme el pelo.
- Te echaba tanto de menos... - susurra, con los labios pegados a mi oído.
Me pongo encima de él, y empiezo a darle besos en las comisuras de sus labios. Sus manos se posan sobre mi cintura.
Esto es lo que necesitaba tanto; sus besos, sus caricias... Estar a solas con él, sentir su cuerpo junto al mío, saber que nada ni nadie podrá separarnos.
Le desabrocho poco a poco los botones de su camisa blanca. Apoyo las palmas de las manos en su pecho, mientras le doy besos y pequeños mordiscos a lo largo de su cuello. Suelta contra mi oído un suspiro de placer, y siento como sus manos bajan suavemente pro mi cuerpo, hasta pararse en mis muslos. Nos enderezamos y rodeo su cintura con mis piernas, aferrándome más a él, sin dejar de besar sus carnosos labios.
Me sube delicadamente  el vestido, y lo deja sobre la hierba. Le quito los pantalones, y nos volvemos a tumbar, con su cuerpo debajo del mío.
Sus suaves manos recorren deseosas mi cuerpo. No quiero parar, esto es lo que deseaba tanto cuando estaba sola en la Arena.
Pero cuando le estoy quitando la ropa interior, me coge las manos y separa nuestras caras, con una sonrisa dibujada en la suya. Me pone una mano en el abdomen, y susurra:
- Alguien llegará dentro de poco, ¿recuerdas? - Suelto un bufido, pero le doy un último beso en los labios y apoyo la cabeza en su pecho desnudo.
- Caleb, dentro de poco me darán una casa en la Aldea de los Vencedores, para vivir. Estaremos solor, él y yo, y...
Me pone los dedos en los labios, impidiéndome continuar hablando
- Me iré contigo, viviremos juntos: los tres - dice; miro a sus ojos fijamente, y veo en ellos seguridad, ternura y felicidad -. Pero antes quiero que me rspondas a una cosa... - Se pone de pie, y yo me siento. Se acerca a sus pantalones, tirados por ahí, y coge algo del bolsillo. Regresa a mi lado en menos de veinte segundos, hinca una rodilla en el suelo, y susurra -: Dandelion Mellark, ¿quieres casarte conmigo?

10 comentarios:

  1. ¡AAAAAAAAAAAAAAAH!
    ¡¡¡Nopuedesernopuedesernopuedesernopuedeser!!!

    En serio, cada capítulo son más monos, te superas a ti misma.

    El capítulo genial, como siempre. En cuanto empezó la parte "Ejem..." no pude evitar imaginarme a Dandelion con barriga. Un poco raro, la verdad... Jajajaja.

    Bueno, pues eso; sigue así, te echábamos mucho de menos ;)
    Y esperamos el siguiente con ansia.

    De Verano Número 16, S.

    P. D. Nosotras la semana que viene tampoco tenemos clase, nos vamos toda la semana a Cantabria de "excursión pedagógica" (seguroo...), pero ya haremos una entrada sobre eso, porque como no termine el capítulo (que quiero que sea largo y especial) este fin de semana, habrá que esperar hasta semana Santa.
    Me dejo de rollos.

    De nuevo,
    Un beso,
    Verano#16, S. (por cierto, E. no está; está demasiado liada con la maleta y esas historias. Pst, gente responsable...)
    Jajajaja

    P. D 2 MENUDO TESTAMENTO, TIENES PARA RATO.

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    1. Puessí, jajaja ;)

      Muchas gracias, S. y E. Bueno, está de un mes, que eso no es nada, así que es como si estuviera normal xD

      ¡Y yo a vosotras! El 23 lo estoy escribiendo ahora, a lo mejor lo subo esta tarde, jaja :3

      P.D: Pues pasároslo muy bien, aunque sea "educativo" jaja. Sí, ya he visto la entrada, ahora comento xD

      Besos y abrazos y panes quemados y azucarillos para las dos <3

      Jaja, "gente responsable", eso me ha encantado S. ;D

      P.D: Me encanta responder a vuestros comentario, ¡siempre me sacáis una sonrisa o alguna risa! <3

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    2. Estaría genial que comentases, te echábamos muchísimo de menos (de nuevo), ya te tomábamos por desaparecida.

      De paso nos dices que te parece lo de las noticias ;)

      Mira tú que coincidencia, ¡y a nosotras nos encanta que comentes tú!

      Un beso y un abrazo :3
      S.

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    3. Jajaja, todavía no lo he hecho... voy a ello xD Ya,es que esta semana era como si no tuviera vida social :/ ¡Asquerosos exámenes!

      Vale! Por mi genial eh :)

      Jaja. Otro para vosotras <3

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  2. ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿LE ACABA DE PEDIR MATRIMONIO?????????????????????????
    Oh dios que fuerte no me lo esperaba en absoluto, como no le diga que si... vas a conocer mi lado más oscuro...
    Me encanta es absolutamente genial y sorprendente ^^
    Muchos besos ;D

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    1. Sí ^^
      Jajajaja, ya, siempre os sorprendo xD ¡Le va a decir que sí, por supuesto!
      Muchas gracias, Ana.
      Besos para ti también <3

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  3. awwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww............ :3 que mono es Caleb que cuero
    como desearia que todos los chicos fueran como el y no como los tipicos que hay en la actualidad jaja ntc tmbn hay buenos chavos

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    1. La verdad es que sí, yo también quiero uno como él jajaja.

      Habrá buenos chicos, pero es difícil encontrarlos... :(

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  4. ¡QUEEEEEEEEE BONIIIITOOOOOO! Me encanta como escribes es adorable

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Hola, lectores :) Os agradezco que comentéis en cada capítulo, porque vuestras palabras son las que me dan ánimos a seguir cada día escribiendo. Gracias a todos los que comentáis, ¡sois geniales! Besos de vuestra autora,
Noelia Mellark. ‹з