domingo, 5 de mayo de 2013

Capítulo 25

Hola a todos, vuestra escritora perdida ha vuelto :3 Después de estar un mes (o más) sin publicar ningún capítulo, ¡aquí os traigo por fin el 25! No sé si lo he hecho muy corto, pero bueno, dadme vuestra opinión cuando acabéis de leerlo porque ni yo misma he acabado segura de si está bien. Bueno, gracias por no mandar a vuestros mutos en mi busca para matarme, aunque lo merecía por dejaros con la intriga del capítulo 24, así que no me enrollo más, leed el capítulo y ¡que disfrutéis! Feliz lo-que-queda-de-domingo ;)

Beseeeets. ‹з (Besitos en valenciano, jaja)

P.D: ¿Qué me decís de la nueva decoración? ¿Os gusta? ¡Decídmelo junto con vuestra crítica del capítulo en un comentario! Gracias, tributos ^^






   —¡Tenemos que irnos, el tren partirá dentro de quince minutos! —dice Ladiane, correteando por toda la casa.
Yo me estoy despidiendo de Caleb, que hace apenas dos semanas nos casamos. Todo lo que ha pasado ha sido como un sueño; cada mañana que abro los ojos y lo veo a mi lado, con una mano en mi vientre, no me creo que sea mío para siempre. Ya nadie puede arrebatármelo, porque le amo, y sé que él me ama a mí más.
   —Te echaré muchísimo de menos —susurra, separando nuestros labios y pegando su frente con la mía—. Se me harán eternas estas dos semanas sin ti... Aunque por lo menos tengo la certeza de que volverás.
Le dedico una sonrisa llena de ternura, y presiono mis labios con los suyos.
Mmm... Cómo añoraré sus besos, sus caricias, sus "te amo, y lo haré toda mi vida"... Pero sólo son catorce días, donde estaré recorriendo todo Panem, presentándome como Dandelion Mellark, la vencedora de los 77º Juegos del Hambre. Asistiré a doce fiestas, haré una entrevista con Caesar Flickermann y volveré al Distrito 12, a otra fiesta; aunque que ésta la disfrutaré más, porque estaré con la gente que me quiere de verdad.
   —Vamos, cielo. Faltan diez minutos —me recuerda de nuevo Ladiane, haciendo que Caleb deje de besarme. Él suelta una carcajada y yo sonrío.
Unas manos me agarran los hombros, apretándomelos. Sé que es mi padre por el olor a vainilla que desprenden sus manos. Me giro y lo veo. Me sonríe tan reconfortantemente como sólo sabe hacer él. Sus ojos de un color azul intenso, iguales que los míos, irradian seguridad, lo que me da más fuerzas para irme con paso decidido. Me da un gran abrazo, y me dice al oído:
   —No te preocupes por lo que llega ahora, tan sólo es el final. Así que sé valiente, como has demostrado ser, y vuelve a casa pronto.
Yo sólo asiento con la cabeza y le dedico una media sonrisa. Me acerco a Lain y le doy un abrazo. La verdad es que en todo este tiempo ha crecido mucho, ahora me llega a la altura del hombro. Aunque claro, tiene 13 años, se va haciendo mayor. Le revuelvo sus rizos rubio ceniza de la frente y le sonrío. Él se arregla enseguida el pelo y frunce el ceño en señal de desaprobación, pero en seguida una sonrisa aparece en sus labios.
Después, me dirijo a mi madre, a la mujer que más quiero, la que me ha apoyado tanto...
   —Te quiero —le digo, con la cara oculta entre su oscuro y lacio pelo, al igual que el mío.
   —Pero yo a ti más.
Estamos abrazadas, en silencio, durante un rato. Hasta que alguien me da unas palmaditas suaves en el hombro.
   —No te olvides de nosotras —dice una voz dulce y chillona a mi espalda. Me doy la vuelta y veo a mis mejores amigas: Nina, Claire y Ellesmere.
   —¿Cómo iba a hacerlo? —les respondo mientras extiendo mis brazos hacia ellas.
Me rodean entre las tres y no puedo evitar sentirme bajita. Ellas también han crecido un poco, mientras que yo me he quedado en mi metro sesenta y cinco. He adoptado la complexión de mi madre, bajita y delgada, mientras que Lain la de papá, alto y con la espalda ancha. Se está haciendo todo un hombre.
   —¡Nos vamos! ¡Daos prisa! —dice Ladiane, mandando como siempre.
Weddell se acerca a mí y me rodea los hombros con su brazo derecho.
   —¿Preparada para llevar más vestidos preciosos? —me pregunta, y yo suelto una carcajada.
   —Cuídamela, por favor —le dice Caleb, con los ojos abiertos. Cada vez está más histérico con el embarazo, tanto que no me deja hacer casi nada.
   —Por supuesto, no voy a dejar que le pase nada a tu mujercita.
Caleb asiente con la cabeza en señal de agradecimiento y le estrecha la mano.
   —Nos veremos en otra ocasión. Cuídate, Caleb —se despide Wed.
   —Igualmente, Weddell.
Yo le vuelvo a besar, porque sé que me volveré loca sin verle dos semanas; al igual que en la Arena. Me despido con la mano de todos los presentes, y Ladiane, Weddell, mi equipo de preparación y yo caminamos hacia el tren, después de que fotógrafos del Capitolio me tomen algunas fotos.
Subimos al tren, esquivando a los habitantes del distrito que se acercan al andén a despedirse de mí, de la persona que ha llevado más comida a sus casas y la felicidad durante un tiempo.
Entramos en el tren, y nos sentamos todos en los sillones del salón. En seguida se pone en marcha, y los sirvientes traen pastas, bollos, café, chocolate y té. Nos levantamos y nos sentamos en la mesa de caoba. Empezamos a comer, con tranquilidad, hasta que a Ladiane le viene una idea, porque levanta la cabeza rápidamente y me mira.
   —Querida, ¿para cuando está prevista la fecha?
Yo, confusa, frunzo el ceño y pregunto:
   —¿Qué fecha?
Ella emite un sonido parecido al de una carcajada, aunque parece más bien un gorgoteo.
   —¿Cuando nacerá el bebé? —dice Moona, contestando a mi pregunta.
   —Pues... —Miro al techo y cuento mentalmente—, en primavera, en el mes de marzo.
   —Ya queda poco. ¿Y tenéis pensado un nombre? —añade Ladiane.
   —Sí. Si es niño, lo llamaremos Helian —respondo, y ellos asienten con la cabeza en señal de aprobación—; y si es niña, Juliet.
   —Qué bonitos nombre... —dice Davis, con una sonrisa.
El resto del desayuno transcurre en silencio, salvo por algún que otro comentario de Ladiane sobre qué haremos cuando lleguemos al Distrito 11. Me han dicho que como no tenía ningún aliado en este distrito, no hace falta que diga unas palabras de agradecimiento a los tributos. Yo asiento con la cabeza y bebo de mi taza de chocolate.
A las diez y media terminamos. Todos se sientan en los sillones de terciopelo azul del salón, menos Weddell, que se va a su compartimento a retocar mis vestidos ya hechos. Después de un rato, me disculpo de mi equipo de preparación y Ladiane y me voy a mi compartimento. Me siento sobre la cama, con una mano detrás y otra apretándome la rodilla. Con esto de que falten tres meses para que nazca el bebé, cada día estoy más cansada y rara, más estresada. Me tumbo lentamente, y noto otra patadita de mi bebé. Cierro los ojos y sonrío, porque al igual que yo, ya tendrá ganas de salir.


   —Hey, despierta —Una voz ronca y grave hace que abra los ojos. Es Roc quien hablaba, pero como sólo he oído su voz en cinco ocasiones (cuando fui a la Arena, cuando volví, cuando llegó al Distrito 12 para mi boda, y ahora), no he sido capaz de ubicarla hasta que he visto su cara. Tiene sus ojos rojos fijos en los míos, ahora abiertos—. Faltan dos horas para llegar al Distrito 11, será mejor que empecemos a prepararte.
Y estas dos horas las paso como siempre que me han arreglado. Y ya no se me hacen tan largas. Dejo que hagan maravillas con todo mi cuerpo mientras mi mente viaja a algún lugar fantástico. Después llega Weddell y ayuda a colocarme el vestido que ha diseñado para mí.
   —Preciosa —dice Weddell, admirándome. El vestido es de color marfil, de tela fina, y al preguntarle si no pasaré frío, ya que cuando salimos del Distrito 12 estaba nevando, me responde que aquí hace otra temperatura, que hace calor. El pelo me lo han recogido en una elegante coleta, justo en la mitad de la cabeza.
Salimos del tren y nos conducen hasta el Edificio de Justicia, un edificio moderno de piedra gris. Allí tendrá lugar el recordatorio al chico y a la chica que murieron, un tal Roger Nitchell y Narissa Budglery. La gente aplaude y finje que se alegra por mí, aunque puedo ver el odio y el desprecio en muchas caras de los presentes. Después pasamos al banquete, donde nos sirven todo tipo de manjares típicos del distrito. Todo está riquísimo, y repito de varios platos, porque me han encantado.
Al acabar, sobre medianoche, volvemos al tren. Yo entro en mi compartimento, y antes de cerrar la puerta, les deseo buenas noches a todos. Me deshago del vestido y me pongo un suave pijama de color rosa pálido. Me está apretado de la tripa, así que me subo la camiseta por encima de ésta para que no me moleste y me meto en la cama.
Lo primero que viene a mi mente es Caleb, y a los cinco minutos, mientras espero poder soñar con él, caigo rendida y me duermo.


El Distrito 10, el lugar de Angie y Thomas, es enorme. Me quedo muy sorprendida al verlo, me imaginé que sería más pequeño que el 11, porque ese era inmenso, pero el tamaño del 10 es muy parecido. Aunque en vez de campos de cultivos, aquí hay granjas y tierras alrededor. Se ven a unos animales al lado de éstas, aunque sólo reconozco a los caballos y los cerdos.
   —Esos animales de allí —me dice Travis, señalando una de las granjas— son caballos, aunque ya lo debes de saber. Y esos de allí vacas y terneros —continúa, señalando la granja de la derecha—. Allí, a la izquierda, hay cerdos. Y más para allá, gallinas y pavos. Toda la carne que llega al Capitolio proviene de aquí.
   —Sabes mucho sobre todo esto —le comento, sorprendida.
   —Bueno, todos sabemos cosas de nuestro distrito de origen, ¿no? —me responde, con una sonrisa.
Ya me imaginaba que Travis no nació en el Capitolio, porque su forma de hablar no se parecía a los que nacieron allí. Aunque no sé cómo no he podido darme cuenta antes, se parece mucho en el color del pelo de Angie, y en la forma de la cara de Thomas. Debe ser como en el Distrito 12: todos se parecen los unos a los otros.
   —Ya hemos llegado —nos informa.
Bajamos del tren, y nos dirijimos al Edificio de Justicia, una construcción de piedra marrón claro.

La ceremonia transcurre al igual que en el Distrito 11, salvo que aquí en vez de dar las gracias y pasar al banquete, doy un pequeño discurso para Angie y Thomas. Así que inhalo una gran bocanada de aire y empiezo a hablar:
   —Quería, antes de irnos, dar las gracias a Thomas Reynolds y Angie Gelmann por todo lo que han hecho por mí en la Arena —empiezo—. Cuando Thomas murió... fue muy duro presenciarlo, y más sabiendo que lo hacía para protegerme. Era un buen chico, muy simpático... Angie... era mi mejor amiga allí, y aunque no tuviera mucho sentido, la quería como si fuese mi hermana, porque en esas tres semanas le cogí mucho cariño. Me gustaría agradecer a sus familias de alguna forma... pero sé que nada recompensará por la muerte de sus hijos, les han arrebatado lo que más les importaba, por mi culpa. —Inhalo otra gran bocanada antes de seguir, porque todo esto lo he dicho de carrerilla, como quien se estudia algo de memoria—. Lo último que quiero decir, es que cada noche me despierto con pesadillas por culpa de estar ahí dentro; y en ellas aparecen todos los tributos, pero la que más predomina es Angie. Y me recuerda que fui yo la que la maté, que fui yo la que le disparé la flecha por volver a mi distrito... Lo siento mucho, señor y señora Gelmann —digo, girándome y mirando a los padres de Angie. Son iguales que ella, y lloran silenciosamente. Aunque la señora Gelmann me dedica una sonrisa triste de agradecimiento, yo no puedo evitar sentirme culpable. Se han quedado sin hija, solos, porque ella era la única—. Y a ustedes también, señor y señora Reynolds. Les pido disculpas... a todos los de este distrito.


Después del Distrito 7, pasamos al 6, el distrito del transporte, de donde eran Tyne Mitted y Robin Sight. Aunque no tuviera tanto trato con ellos, me importaban al igual que Angie y Thomas, y la culpabilidad vuelve a mí. Este distrito es más bien pequeño, tal vez más grande que el 12, así que llegamos rápido al Edificio de Justicia, que es de piedra gris azulada. Aquí, como en el Distrito 10, doy un discurso en agradecimiento a Tyne y Robin, que murieron para protegerme. Robin fue el primero de mis aliados en morir, por protegerme del gigante de Drew... Y me entran ganas de llorar, porque no quiero hacerlo delante de todas las cámaras; ahora mismo estaré saliendo en directo y no quiero que mi imagen se altere ahora, no quiero parecer débil después de salir de la Arena. Pasamos al banquete, y a la medianoche volvemos al tren. En cuanto me arropo con las sábanas me quedo dormida, mientras lágrimas silenciosas bajan por mis mejillas.


Conforme van pasando los distritos, cada vez tengo menos ganas de nada, y menos de ver a las familias de los tributos asesinados y a la gente mirarme con sonrisas falsas y miradas que me podrían cortar por la mitad de lo frías que son... Sólo quiero que esto acabe ya, y sólo queda lo peor de todos: el Capitolio. Nos estamos acercando al túnel de entrada, y cuando nos engulle, me aparto de la ventana y me siento en uno de los mullidos sillones.
Hoy tendrá lugar mi entrevista con Caesar Flickerman, y faltan sólo unas horas para ello. Weddell todavía está pensando qué ponerme, y creo que esta vez no será un vestido. Me alegra pensar que llevaré un conjunto, en vez de vestido; la verdad es que me estoy empezando a hartar de estos últimos...
   —Vamos, querida. ¡Al fin hemos llegado! —exclama Ladiane, agarrándome del brazo y arrastrándome fuera del tren.
Allí hay fotógrafos, más que cuando salimos del Distrito 12. Era de esperar, claro.
Ladiane nos conduce a Weddell, mi equipo de preparación y a mí hacia el edificio donde estuve antes de ir a la Arena. Y, otra vez, volvemos a subir a la planta 12. Ladiane se queda en el salón, haciendo no sé el qué, Weddell se va a mi antiguo dormitorio a preparar mi conjunto, y mi equipo de preparación me mete en la sala donde me preparaban. Está como siempre, no han cambiado nada. Así que me siento en la silla que hay en una de las paredes, delante del enorme espejo, y cierro los ojos. Ellos me pintan las uñas, me arreglan el pelo, me afeitan todo el cuerpo y me maquillan. Ya estoy acostumbrada a esto, así que no me molesta tanto como antes.
   —Ya estás, cielo —me dice Moona, con una sonrisa radiante.
   —Gracias —murmuro, y salgo de la habitación.
No me miro al espejo porque sé que me han dejado igual de preciosa que las otras veces; ellos no saben hacer cosas feas, están entrenados para la perfección. Abro la puerta de mi habitación, y encuentro a Weddell, sentado en la cama al lado de mi ropa. Se levanta en seguida cuando entro, y se acerca a mí.
   —Qué guapa te han puesto.
   —Como siempre —digo.
Él me sonríe, mostrando sus blancos dientes, y me tiende una mano. Yo la agarro y me conduce hasta la cama. Me ayuda a desvestirme, y a ponerme la ropa que ha elegido para mí esta vez. Es una camisa ancha de color verde claro, unos pantalones pitillo negros y unas sandalias de color bronce. En el pelo, que me lo han dejado suelto, me coloca una tiara del mismo color que las sandalias.
   —Hum, me gusta —comento. La verdad es que sí, el conjunto es simple, pero elegante.
   —Lo sabía. Además, da la sensación de que ya te has cansado de llevar vestidos, ¿me equivoco?
   —No, no te equivocas —le respondo, sonriéndole.
   —Pues vamos, tu mayor momento de fama está por llegar.
Me tiende su brazo izquierdo, y yo lo agarro fuertemente. Estoy nerviosa, de nuevo. Ladiane y mi equipo de preparación están en el salón, esperándonos. Las puertas del ascensor se abren y todos entramos. Ladiane pulsa el botón "-1", y el ascensor empieza a descender.
   —Nosotros nos tenemos que quedar aquí, querida —me dice Ladiane, haciendo que vuelva a la realidad. Me he quedado ensimismada mirando al público que atiende atentamente a Caesar Flickerman, que ha empezado a hacer bromas para empezar bien la noche—. Mucha suerte, seguro que va todo bien.
Los demás murmuran un "Suerte", y Caesar Flickerman me llama, por fin. Avanzo poco a poco hacia el escenario para reunirme con él. De los nervios tengo la sensación de que voy a vomitar en el momento que abra la boca.
   —Bienvenida de nuevo al Capitolio, Dandelion. Es un placer volver a verte —me saluda Caesar.
Pienso que debería sonreírle, pero al mirar hacia una de las pantallas donde salgo reflejada, me doy cuenta de que ya lo estoy haciendo. "Será la costumbre", pienso.
   —Gracias, Caesar. Tenía muchas ganas de volver al Capitolio —miento, y sigo con mi actuación—: En fin, ¿a quién no le gusta estar aquí? Es todo impresionante. Ningún distrito no es nada comparado con el Capitolio; y menos el mío, al ser tan pequeño. Es un gusto volver a hablar contigo.
El público aplaude sonoramente, y Caesar empieza a hacerme preguntas sobre cómo es ahora mi vida después de haber ganado los Juegos. Intento que mis respuestas parezcan lo más creíbles posible, aunque mi familia sabe que todo lo que estoy diciendo es mentira. Pero claro, no tengo que hacer enfadar al Capitolio a menos que quiera tener problemas o, en el peor de los casos, la muerte.
Después de las preguntas, Caesar pone unas fotos de mi boda. Ahí sí se me ve feliz de verdad, no aquí, donde mi sonrisa es más falsa que el collar de diamantes de Ladiane. Cuando recuerdo ese momento con Caleb... adopto una postura más natural, los músculos se me relajan y la sonrisa superficial de antes pasa a ser de ternura. Todo el mundo parece que se moría de ganas porque mi boda fuera aquí, en el Capitolio, para haber podido asistir. Pero yo no quería eso, el día de mi boda fue tal y como yo deseaba: con la gente a la que quería de verdad, para poder disfrutar plenamente del momento.
Después de dos horas de entrevista, Caesar se despide del público y yo me levanto del sillón.
   —Has estado muy bien, Dandelion —me felicita Weddell.
   —Gracias. —Le dedico una sonrisa, mientras Ladiane parlotea sobre que después de cenar nos tenemos que ir a dormir pronto, porque mañana tendrá lugar la "mejor fiesta a la que haya podido asistir".
Cenamos un sinfín de platos, y paro de comer cuando noto que ya no puedo más. Estoy llena. Me limpio las comisuras de los labios con la servilleta, y espero a que los demás acaben de cenar.
   —Muy bien, ahora que hemos terminado todos, será mejor que nos vayamos a descansar —dice Ladiane—. ¡Tenemos que estar con energías para mañana por la noche!
Todos asentimos y nos levantamos de la mesa. Cada uno entra en su habitación, y después de desearles unas buenas noches a todos, me pongo el pijama y me meto en la cama. La verdad es que estoy cansada, porque estas dos semanas han hecho huella en mí. Nunca lo he pasado tan mal... salvo en la Arena, claro. Así que cierro los ojos y dejo que el sueño se apodere de mí.



   —¿Estás nerviosa, querida? —me pregunta Ladiane, al ver que no paro de tocarme el pelo. Es una manía que siempre he tenido, cuando estoy nerviosa no puedo parar de tocarme el pelo.
   —Un poco —miento. Un poco es quedarse corta.
   —No te preocupes, todo va a salir bien. ¡Asistirás a una de las mejores fiestas de tu vida!
"Seguro", pienso. Aunque tengo que recordarme que hoy es el último día aquí, hoy por fin me voy para, espero, no volver hasta el año que viene, para ver a otros veintitrés niños morir... "Basta, Dandelion." Pero regresaré con Caleb, mi marido, el chico al que más amo en el mundo y el único que puede hacerme feliz de verdad.
El vestido que llevo me molesta al andar, y ya me he tropezado dos veces en mi habitación. Es espectacular, de un rojo brillante, con escote, y la costura está debajo del pecho, así que de ahí para abajo es ancho y cómodo. Este es el que más me gusta, menos por lo largo que es. Cojo el vestido y me lo subo un poco, para permitirme andar hasta la mansión de la Presidenta sin tropezarme de nuevo. Por suerte, Weddell no me ha puesto tacones, si no unas manoletinas negras. Nos acercamos a la mansión de la Presidenta, y por el camino, más fotógrafos que los que estaban en el Distrito 12, me hacen millones de fotos.
En la fiesta no me separo de Weddell, es el único con el que me siento segura. Además, Ladiane se ha ido a parlotear con todo el mundo, y Moona y Davis no paran de criticar la ropa que se ha puesto la gente. La verdad es que me hacen mucha gracia, porque parecen un poco borrachos. Roc se ha quedado al lado de las seis mesas que hay repletas de los platos típicos de todos los distritos, que devora uno tras otro.
   —Disculpe, señorita —dice una voz grave a mi espalda. Me giro y veo a un hombre bastante alto, que me supera la altura por dos o tres cabezas, está agachado sobre mí para que pueda oírle sobre el sonido de la orquesta—. ¿Le importaría bailar conmigo?
Miro a Weddell, avergonzada, y él asiente con la cabeza. Bueno, no creo que me pase nada malo, así que contesto:
   —Claro. —Agarro la mano que el hombre me tiende con una sonrisa, y me conduce al centro de la pista. La orquesta está tocando un vals, según me explica el hombre, que se presenta como Charles Fennus. Ladiane y Weddell me han enseñado todos los bailes que se bailan aquí, porque estaba claro que tendría que hacerlo. Y así es. El único momento donde lo he hecho fue en mi boda, y era un poco patosa.
Después de bailar una pieza con el señor Fennus, más gente quiere bailar conmigo, charlar, hacerse fotos o que les firme un autógrafo. Me vuelvo a llenar de comida, y, en general, lo paso bastante bien. Cuando voy a buscar a Weddell, no lo encuentro donde antes le dejé, hace más de dos horas, así que voy por todo el salón en su busca. La gente sigue pidiendome que me haga fotos con ellos, y yo, para no ser maleducada, lo acepto. Al final encuentro a Weddell, aunque vuelvo sobre mis pasos, porque no quería interrumpir la charla que estaba teniendo con un chico. Parecían ensimismados el uno con el otro, y estaban muy arrimados. Sus ojos brillaban de la misma manera como Caleb me mira a mí, así que está claro que están enamorados. Pero... ¿dos chicos? Nunca había visto una relación así en mi distrito, aunque claro, como aquí todos son tan raros... Pero me alegro por él, porque tampoco está tan mal sentir afecto por alguna persona de tu mismo sexo. Sí, me alegro de que Weddell sea feliz, porque aquí, en el Capitolio, la felicidad y el amor es algo difícil de conseguir.


A la una de la madrugada nos dirigimos todos al tren. ¡Por fin me voy! Resulta que me lo he pasado muy bien en la fiesta, incluso he conocido a la Presidenta. Me ha dado mala espina, y con ella he tenido que actuar de nuevo; he tenido que ocultar mis ganas de salir huyendo y dejar de hablar con ella, porque alguien que vuelve a hacer que cada año 23 niños mueran, merece lo peor. Pero, al parecer, le he caído bien.
   —¿Te lo has pasado bien, querida? —me pregunta Ladiane.
Yo asiento con la cabeza, y como no quiero estar con nadie, pido disculpas y me voy a mi compartimento.
Me meto en la cama después de ponerme el pijama y arroparme con las sábanas, y consigo dormirme con el pensamiento de que hoy, dentro de unas horas, podré estar con mi príncipe, besar sus carnosos labios y mirar a esos preciosos ojos del color del caramelo que tanto me encantan. Y con una sonrisa, mis párpados se cierran y mi mente se traslada al mundo de los sueños.

20 comentarios:

  1. Corto dice la otra ... Esta perfecto, me encanta pero no se porque tengo la mala sensación de que cuando llegue al distrito 12 algo malo va a pasar.
    La decoración me gusta mucho es muy bonita, me encanta, y te pido una cosa si no te molesta calo esta. Que no tardes tanto en volver a subir un capitulo porfis que me has tenido este mes entero con el Jesus en la boca. te vuelvo a repetir que el capitulo te ha quedado perfecto.
    Besos y abrazos!!L

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  2. Jajaja, a mí me parecía un poco corto xD
    Graciaaaaas! Me has alegrado la noche, y el día de mañana!
    No sé lo que pasará... Quiero dejarlos tranquilos un tiempo :3
    Vale, pues la decoración la dejaré así durante un tiempo ^^
    Perdón por no subirlo antes D: Es que he tenido muchísimos exámenes, y no tenía tiempo para nada! Pero no volverá a pasar, de verdad :$
    Besos y abrazos para ti también, guapa! <3

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  3. GENIAL, VAS A ACABAR CONSIGUIENDO QUE VOMITE ARCOIRIS...
    Por el Ángel, ¡es de los más ashhgkdbxknejc! <3
    Estoy de acuerdo con el anónimo: ¿A esto le llamas corto?
    Y por favor, no vuelvas a desaparecer tanto, que porque yo tengo contacto contigo, QUE SI NO ESTARÍA MÁS QUE DESESPERADA...
    La decoración. Ya sabes mi opinión: GENIAL.
    Siento no poder continuar soltandote mis rollos que tanto te gustan, pero tengo sueño -.-
    Ya hablaremos, AMOR :3

    Un beso y un abrazo,
    S. de Verano Numero 16

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    1. Ui, eso lo consigo siempre, cielo :3 Sobretodo con el WhatsApp, jajaja!
      Sí, a esto lo llamo corto. Yo no oy de las que se conforman fácilmente con poco ;)
      Yaaa... no quuero desaparecer más, lo odio y además me dan bajones y ganas de dejar el blog. Así que no, estaré por aquí, como siempre he hecho ^^
      Oki, la dejaré así, entonces :3
      Jajajaja, no te preocupes, ya me los sol taras por WA, MI PRINCESA PRECIOSA NO-SOSA! <3

      Te quiero, boba *-*

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    2. Ya, siempre lo consigues, ciertamente. Es que querida, ¡mi vida es una mierda pinchada en un palo en comparación con la tuya! (Partiendo de la base de que yo, directamente, NO tengo vida amorosa... -.-)
      JAJAJAJAJAJAJAJA

      Sí, que te gustan mucho mis sermones, eh ¬¬ ¡MI CIELO AMOR NOVIA-DE-UN-SOSO! <3

      Y yo a ti, boba :3

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    3. Jajajaja! Pero la conseguirás, tonta. Si en realidad tienes muchos chicos que están deseando estar contigo. Igual que yo. ¿No cuentas a Peeta, Finnick, Gale, Jace, Alec, etc.? Esos también son mis novios :3 Jajaja!

      Sí ^^ Ya, soso... Jajaja!

      Te adoro, princesa preciosa <3

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  4. ¡Hola guapetona! Soy de un blog nuevo que acabo de crear www.blogmgpmyselfandi.blogspot.com me preguntaba si me podrías afiliar. Por supuesto yo también te afilio. Mi blog trata de en la actualidad, una chica que tiene que presentarse voluntaria a unos juegos del hambre un poco... distintos. ¡Enhorabuena por tu blog! Y, a diferencia de los demás, yo pienso que este capítulo es súper corto, te tienes que esmerar más y hacerlo más largo ^^ por todo lo demás ¡genial! ¡La historia es súper precius!

    Posdata: "precius" significa preciosa jaja

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    1. Hola, cielo ^^ Claro, me paso cuando pueda; esta semana seguro, tengo otros pendientes por visitar :3
      En la actualidad LJDH? Ui, eso tengo que leerlo yo!
      Sí, me dió la sensación de que era un poco corto, pero tranquila, el 26 he empezado a escribirlo y quiero hacerlo mucho mas largo; aunque sin hacerlo demasiado, si no cansaría de leer.
      Muchas gracias, eres un amor :)

      P.D: Sé lo que significa "precius", yo utilizo esa palabra mucho, jajaja! ^^

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  5. Y yo que lo vi largo jajajaja a mi me gusta mucho la nueva decoración, en mi opinión le da un nuevo aire al blog.
    El capítulo... que te voy a decir que no te haya dicho otras veces, pues que está genial como siempre y que quiero que Dandelion tenga el bebé ya, que quiero saber como es (eso que a mi no me gustan los bebes)
    Lo que más me sorprendió del capítulo fue lo de Weddell pero siempre está bien alguna que otra sorpresa, todos lo personaje tienen derecho a enamorarse hubiera sido gracioso que estuviera con Ladiane jaja
    Bueno no se que más poner así que escribe pronto el 26 (solo si tienes tiempo)que tengo ganas de leerlo ^^
    Besos ;)

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    1. Jajaja, entonces el otro lo haré... normal, como siempre ;) Gracias, la dejaré así ^^
      Graciaaaaaaas! Jaja, a mí me encantan los bebés *-* Pero tardará poco... El próximo capítulo estará la semana que viene, porque con los exámenes y tal me es imposible escribir mucho!
      Sí, siempre quise un gay en mi historia, me encantan jaja ^^ Además, también lo imaginé así, vosotros no? Pero a Ladiane le tengo preparado otro futuro... jajajajaja! :D
      Lo intentaré, espero que sea pronto!
      Besos para ti también, guapa :3

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  6. ¡OH.DIOS.MÍO! Me encanta, que cuquis son Caleb y Dandelion ^^ Ah, la chica de la foto es muy guapa, ¡y la decoración nos gusta más! Estás haciendo un gran trabajo, cielo <3
    En serio, nos ha encantado el capítulo... ¡QUEREMOS EL 26, Y LO QUEREMOS YA! Y sabemos que te falta la mitad... ¡te hemos visto escribirlo en clase! Ja, ja, ja :3 Qué malas somos.

    Te queremos, preciosa, y no te desanimes por nada; que si tú estás mal, nosotras estamos mal... TE AMAMOS! <3

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    1. Jajaja, gracias por toooooodo, preciosas <3
      Sí, sois malas. ¡La semana que viene lo tendréis, pesadas!

      Y yo también os quiero a vosotras... muchísimo. Tranquilas, ya se ha "solucionado" casi todo. Ya os contaré <3

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  7. Hola:) Soy la escritora del blog : La vida de Clove.
    Http : / / lavidadeclove.blogspot.com
    No se si lo conoces solo digo que me encanta tu blog
    Besitos

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    1. Hola ^^ Sí, lo conozco :3

      Muchas gracias Gabriela!

      Besos para ti también

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  8. Hola Noelia!! Me encanto el capi ^^ Es tan... asdfghjkl! Quiero el proximo, me tenés realmente enganchada... Espero que sea pronto!

    Caleb y Dandelion son muy monos, espero que los dejes ser felices un tiempo! Y estoy deseando que nazca ya el bebe :3

    Saludos desde Mexico!!

    Gabi

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    1. Hola ^^ Muchas gracias, me encanta que os encante :3
      Jajaja, dentro de poco nacerá...!

      Saludos para ti también <3

      P.D: Estuve hace tres o cuatro años en México, y me enamoré de aquel lugar *-*

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  9. Me encanta como escribes, de verdad. Me caes super bien y eres muy adorable.
    Pd: quiero amigas tributos:D me agregas a Facebook? Paula Jimenez Quiñones. En serio, me agregas y muero tranquila <3

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    1. OOOHHHH *-* ¡Muchísimas gracias, Paula! Dios, que sonrisa me acabas de sacar :3

      P.D: Te he enviado la petición al Tuenti. No uso mucho Facebook xD Espero que no te importe.

      Besos guapa! <3

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  10. ¡¡ME ENCANTA! ¡¡Quiero el próximo lo antes posible!!
    Escribes estupendamente... adoro lo que cuentas sobre Caleb, es... no tengo palabras para describirlo, a demás, tengo unas ganas de que nazca el bebé impresionantes.

    Un besito
    Hannah

    P.D.: No sé si te habrás pasado por mi blog, pero ya tenemos hasta el capítulo 13, y el 14 está casí terminado. Espero que te pases y nos digas si te gusta como va...

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    1. ¡Muchas gracias, Hannah!
      Jo, entre todas las chicas de los comentarios me habéis sacado una sonrisa ENORME.
      Gracias de nuevo ^^

      P.D: ¡Me paso ahora mismo!

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Hola, lectores :) Os agradezco que comentéis en cada capítulo, porque vuestras palabras son las que me dan ánimos a seguir cada día escribiendo. Gracias a todos los que comentáis, ¡sois geniales! Besos de vuestra autora,
Noelia Mellark. ‹з