domingo, 2 de junio de 2013

Capítulo 26

¡SÍ, SÍ, SÍ! ¡El capítulo 26 ya está aquí! ¿Me habéis echado de menos? :3 Espero que sí, jajaja.

Bueno, pero sólo estoy por una buena noticia, claro está: el capítulo ^^ Me he pasado un ratito libre que tenía entre tanto que estudiar :S... ¡y me he puesto a escribir!

Espero que os guste el capítulo, como siempre, y comentad, que yo también echo de menos vuestros comentarios D:

Besos y saludos,
                         Noelia.

P.D: Ojalá os estén yendo bien los primeros exámenes, y ¡que la suerte esté siempre, siempre de vuestra parte! Espero que saquéis buenas notas, y que los resultados finales sean buenos, ¡porque así el verano será mucho mejor! ^^




Unos cuantos rayos de sol asoman por entre las oscuras y densas nubes. Cuando salgo del tren, ando con felicidad hasta salir del andén, ya que esta vez sólo han venido a recibirme unas pocas personas.
Cuando veo sus ojos del color del caramelo líquido, preciosos y brillantes, entre tanto gris y azul, mi corazón empieza a acelerarse. Aumento la velocidad de mis pasos, ya tengo ganas de llegar a su lado, respirar su dulce aroma y besar sus carnosos labios. Tiene una sonrisa dibujada en la cara, y las comisuras de mis labios se van alzando, devolviéndole la sonrisa.
Mis pasos van cobrando velocidad; empiezo a andar rápido. Caleb extiende sus brazos poco a poco, conforme me voy acercando a él. Quiero correr, llegar lo más pronto a su lado; pero no puedo. No con el bebé. Y, además, no quiero que Caleb empiece a decirme que no haga grandes esfuerzos. Así que sigo andando lo más rápido que puedo. Y cuando nuestros cuerpos están a tan solo dos pasos, me agarra por la cintura y me eleva suavemente en el aire. Yo agarro su cara con mis manos y comienzo a besarle. Ah, cuanto lo he echado de menos... Tendremos alrededor de siete meses para estar juntos, no separarnos; para disfrutar el uno del otro, y de nuestro bebé. ¡Dentro de tres meses lo tendré entre mis brazos! Pero tres meses no son nada, ya falta muy poco...
   —No sabes cuanto te he echado de menos —susurra, todavía con nuestras bocas juntas. Sus labios acarician los míos, haciéndome cosquillas.
   —Y yo a ti... —Una lágrima nace en mis ojos y va descendiendo lentamente. Otra la sigue, hasta que se convierten en un torrente de lágrimas.
   —No llores, mi amor. Ya nada nos podrá separar durante un tiempo. No pienses en lo que ha pasado, ni en lo que pasará; céntrate en el presente, aquí en el Distrito 12, conmigo.
Sus labios vuelven a trabajar con los míos. Pero no tengo ganas de nada, ni de estar con nadie; ni siquiera con Caleb. Pero ¿por qué no? Hace cinco minutos estaba eufórica por verle, por sentir su cuerpo pegado al mío... Y ahora ya no. Separo mis labios de los suyos. Frunce el ceño y entrecierra los ojos, pero yo no le miro. Eso hace que me baje al suelo.
   —¿Qué... qué te pasa? —me pregunta. Su cuerpo se ha puesto rígido.
   —No lo sé. Pero quiero estar sola un rato. Lo... lo siento, Caleb.
Sus brazos me sueltan finalmente, y yo hecho a andar lo más rápido que puedo. 
¿Dónde voy? ¿A mi casa? ¿A casa de mis padres? No, claro que no. Quiero estar sola; tranquila. Pero antes de que me de cuenta de adónde me dirijo, ya estoy en la Pradera. Veo la valla a lo lejos, y miro a mi alrededor. No hay nadie. Así que me agacho y me adentro en el bosque.
Voy dejando atrás la valla y la seguridad del distrito, para ir a la tranquilidad y pureza del bosque. Alcanzo el arco que está metido en un tronco de un árbol, junto con el carcaj de flechas. A lo mejor me topo con algún animal peligroso.
Llego a un claro muy pequeño, donde me gusta venir para pensar. Está todo nevado, como cuando me fui. Me siento en un pedrusco, después de quitar con la mano la nieve que había encima.
Apoyo los codos en mis rodillas, y me cubro la cara con las manos. Noto como se me van humedeciendo, y entonces me doy cuenta de que estoy llorando, de nuevo. Pero en vez de ir parando, poco a poco, lloro cada vez más. De rabia, de añoranza, de... ¿amor? No lo sé. Caleb está aquí, en el Distrito 12; en nuestra casa, supongo. Pero estoy llorando porque...
   —No deberías estar aquí —dice una voz. Levanto rápidamente la cabeza y miro a mi alrededor. Aunque no la vea, reconozco su voz.
   —Mamá —susurro.
Y entonces sale de entre los árboles, enfrente de mí. Lleva su trenza de siempre, aunque su cara tiene varias arrugas visibles.
   —¿Qué haces aquí, cariño? —Viene a mi lado y se sienta, rodeándome con sus brazos.
   —No lo sé. Estoy... ¡Ni siquiera sé qué me pasa, tampoco! No sé nada...
   —Tranquila. Sé como te sientes.
Claro que lo sabe, ella también ha pasado pro esto.
Nos quedamos abrazadas, en silencio. Mi cabeza descansa en su hombro, y Katniss me acaricia suavemente el pelo. 
   —Este lugar me trae muchos recuerdos... —dice, y yo me incorporo para mirarle a esos ojos grises que, aunque a simple vista son fríos, esconden una ternura infinita; si sabes buscarla.
   —¿Sí? Cuéntamelo, por favor —le pido. Y me explica que aquí fue donde pasó tanto tiempo de joven, donde fue cuando se acabó la guerra, y donde imaginó que estaba con Gale, su mejor amigo. En esos tiempos todavía le amaba, pero al paso del tiempo supo apreciar el cariño de Peeta, mi padre. Y le quitó el vacío que sentía al haber perdido a su hermana pequeña y a su mejor amigo. Ese "-Me amas. ¿Real o no real? -Real", significó mucho para el uno y para el otro. Eso fue lo que los hizo inseparables.
No se lo digo, pero le tengo envidia. Ella es tan fuerte y valiente... Yo, en cambio, soy una flojucha y llorica. Pero ella siempre me dice que soy valiente, que una persona cobarde no hubiera ganado los Juegos del Hambre, llevando a alguien dentro.
   —Vayamos a casa, cariño —me dice mi madre, cogiendo su arco y colgándose el carcaj al hombro. Yo también cojo el mío, y echamos a andar hacia la valla. Un par de metro por delante, dejamos los arcos y los carcaj en el tronco del árbol. Cada una tiene un árbol, al igual que mi hermano; así podemos venir a cazar cuando nos apetezca, con nuestro propio arco.
Después de cruzar la valla, andamos con paso ligero hacia la Aldea de los Vencedores. El sol se está poniendo, y mi estómago ruge de hambre. 
¿Qué le diré a Caleb cuando entre en casa? No puedo esconderme de él para siempre. No puedo. Es mi hombre, el que amo, por el que daría mi vida...
Y cuando entramos en la Aldea, veo a lo lejos nuestra casa. Hay dos filas de cinco casas cada una. Al principio, desde donde comienza el camino para entrar, hay otra; al final del todo, entre las dos filas, está la mía. En el centro hay un gran sauce llorón, y a lo largo de la Aldea, más árboles, arbustos y flores. El sendero se divide en dos: izquierda y derecha. Nosotras tomamos el primero, donde está la casa de mis padres. Pasamos por delante de la casa de Haymitch Abernathy. Es un hombre viejo que no sale de su casa, menos para ir a por comida y alcohol. Aunque se pasa los días sentado en el porche, con una botella de licor en la mano, mirando a la nada. Mis padres le tienen mucho aprecio; al fin y al cabo, ganaron los Juegos gracias a él. Dos veces.
   —Hola, Haymitch —lo saluda mi madre, con una sonrisa. Se para frente a la casa y se queda mirándolo.
   —Hola, preciosa —dice él, con la voz muy ronca. Va un poco borracho, como siempre.
   —¿Cómo estás?
   —Viejo. Me voy a morir en breve.
   —Vamos, Haymitch —le contesta mi madre, riendo—. Tú siempre has sido fuerte. Y sólo tienes 67 años, no eres tan viejo.
   —Qué no, dices... —Hace un gesto con la mano, como si estuviera ahuyentando una mosca invisible—. Tú sigues como siempre. Y Peeta. Menos tus hijos. El chico ya es casi un hombre. Y ella... —Me mira, asintiendo con la cabeza—. Bueno, ya le falta poco.
   —Sí —dice mi madre—. Dentro de poco, Peeta y yo seremos abuelos. Y tú tendrás un bisnieto.
Haymitch ríe.
   —Claro que sí.
Él es para mí como mi abuelo. Cuando Lain y yo éramos pequeños, Haymitch nos visitaba casi todos los días. Es un buen hombre. Incluso dejó de beber para estar con nosotros. Pero no del todo.
   —Será mejor que nos vayamos —dice mamá.
Haymitch asiente con la cabeza y nos despide con la mano. Yo también me despido de él con la mano y una sonrisa. Mi abuelo me devuelve el gesto, y mi madre y yo echamos a andar de nuevo.
La casa de Haymitch era la segunda de la fila. La de mis padres es la cuarta. 
   —¿Quieres pasar? —me pregunta ella, mientras sube los tres escalones del porche. Yo asiento con la cabeza y la sigo.
Mamá abre la puerta y en seguida me llega el olor de la comida. Papá está haciendo la cena en la cocina. Entro a saludarlo, y después a Lain, que está haciendo los deberes del colegio. 
Me quedo un ratito allí, pero decido irme pronto, porque quiero hablar con Caleb.
   —Adiós —me despido de mi familia con un abrazo y cierro la puerta.
Llego en seguida a mi casa, y respiro antes de subir los escalones y abrir la puerta. Hay luz en el salón, y voy hacia allí sin hacer ruido. 
Caleb está tumbado en el sofá. Parece dormido, tiene los ojos cerrados; pero la respiración irregular de su pecho me indica que no lo está. 
Le doy un beso en los labios, lo que hace que de un respingo. Pero no se aparta de mí, si no que me devuelve el beso. Se incorpora y me coge de la cintura delicadamente, para sentarme sobre su regazo.
   —Lo siento... Lo siento mucho, Caleb —le susurro al oído.
   —No pasa nada. No te disculpes. 
   —No volverá a pasar, te lo prometo. Estaremos juntos todo el tiempo que nos queda. No dejaré que mis tonterías y arrebatos nos separen. —Le miro a los ojos y vuelvo a presionar sus labios contra los míos.
Tengo que controlar mis emociones. Estoy echándolo todo a perder, por mi culpa. Para Caleb nada tiene más importancia que yo esté bien. Pero tengo que cumplir mi promesa.
   —Te quiero.
   —Te amo —susurra, y yo sonrío.

12 comentarios:

  1. Qué le pasa a Dandelion? Tengo sospechas de que algo va a pasar ahí :(

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    1. Jajaja, no le pasa nada, son (como ha dicho Verano Número 16), las hormonas xD

      Besos!

      P.D: El próximo os gustará más ^^

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  2. Si, yo tambien pienso que le va a pasar algo... NO. MATES. A. NADIE
    MAS. Entendiste? Si no, lo pasare muy mal D:

    Besos guapa!

    Carla ^^

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    1. Jajaja, no, no os preocupéis :) Bueno... ya veremos si muere alguien, JAJAJA *risa malvada*.

      Besos para ti también! ^^

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  3. Boh, yo creo que todo ese rollo de los bajones son las hormonas... JAJAJAJAJAJA LAS HORMONAS xD Vale, yo entiendo :3
    de
    ¡Sí! Al final pude POR FIN leerme el capítulo. Desde el ordenador, claro ;)

    Fue más que genial el capítulo, sigo muriendo de amor cada vez que hay un momento... ¿Danleb? ¿Calion? No sé, ya pensaré un nombre mejor para la pareja... Jajajaja :3

    Me cae bien Haymitch, como siempre; y Katniss también (OBVIAMENTE, PST) me parece una madre de... De... KATNISS, ADOPTAME, PLS.
    JAJAJAJAJAJA OCNO

    Y eso, que espero con ansia el 27, que ahora vamos a pares en capítulos, jaja ;)

    Un millar de azucarillos, ‹з
    Verano Número 16

    http://veranonumero16.blogspot.com.es

    P. D. Siento no poder hablar, pero no me devuelven el móvil hasta mañana al mediodía... -.-

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    1. Jajajaja, clro que sí, S. (?) No, es verdad xD

      Llámalo como quieras, por ser tú <4 ¡Pero me gustan los dos nombres!

      Sí, ya era hora de que apareciera en mi historia ^^
      Yo también quiero que me adopte D:

      Pronto lo subiré..........creo JAJAJAJA.

      Muchos besos, azucarillos, panes quemados, abrazos y... DE TODO <3

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  4. ¡Hola!
    Soy Annie Everdeen de www.azucarillosydientesdeleon.blogspot.com y te he nominado en los Premios Odair Cresta.
    Pásate <3

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    1. Hola ^^

      ¡Muchas gracias! Ahora me paso.

      Besos <3

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  5. Hola Noelia :) espero que te salgan bien los examenes :) que yo también tuve una cantidad... mejor no hablar :)
    El capítulo está genial, yo creo que lo que le pasa a Dandelion son la hormonas, con la impresión de haber ido a todos los distritos y al capitolio... pero espero que no le pase nada peor ;)
    Espero el próximo :)
    También aprovecho y te digo que subí el capitulo 22 en mi blog por si quieres leerlo.

    Besos ;3

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    1. Holaa :) Sí, gracias, ¡todo aprobado! ^^

      Gracias de nuevo <3 Sí, ¡el próximo capítulo será mejor!

      Lo leí, y me encantó :3

      ¡Besos!

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  6. Me he leído todos los capítulos en 1 hora, no he podido parar.
    Eres increíble.



    Creo que me he enamorado de Caleb (<3)

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    1. ¿De verdad? Guau, me has dejado impresionada... :O
      Graciiiias ^^


      Jajajaja

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Hola, lectores :) Os agradezco que comentéis en cada capítulo, porque vuestras palabras son las que me dan ánimos a seguir cada día escribiendo. Gracias a todos los que comentáis, ¡sois geniales! Besos de vuestra autora,
Noelia Mellark. ‹з