domingo, 23 de agosto de 2015

Hasta siempre.

Nunca me decidí a escribir estas palabras, pero ahora que he empezado no puedo echarme para atrás, así que allá voy. Estoy tan nerviosa... nunca pensé que esta fuera mi última entrada. He escrito tanto en este blog que se me hace raro. Tantos capítulos, comentarios, críticas... Un año desaparecida o más, sin dar explicaciones; lo lamento. Debería haberle puesto punto y final a esta historia hace mucho, aunque como os he dicho, no he podido. Hasta ahora. Me da una pena inmensa acabar la historia así como así, después de dejar el capítulo 28 con ese final, pero mi cabeza ya no da para más. He crecido, madurado y ya no pienso en escribir sobre una historia que no es mía. Además, ya no tiene las visitas que tenía antes y menos comentarios, mucha gente ha decidido marcharse de Blogger como yo. Aún así, he disfrutado muchísimo escribiendo esta historia para vosotros y recibiendo esos comentarios tan alentadores. No os hacéis una idea de la sonrisa que me sacábais cuando los leía. Muchísimas gracias, mis tributos.
Pero no os penséis que esto es un adiós definitivo, eh. A lo mejor en un futuro (lejano o no) me da por volver a continuar. Quién sabe. Por eso voy a dejar abierto el blog, por si os apetece releer la historia o cualquier otra cosa.
Si queréis seguir leyéndome, os invito a que os paséis por mi blog diario, donde escribo textos sobre mis experiencias y sentimientos. Espero que os guste, más de uno/a se verá reflejado/a. El link es este: Abestu me.
Y ahora sí, me despido de vosotros. Ha sido un placer compartir tantas cosas, de verdad. Hasta siempre.